W.A.S.P. – DIARIOS Blackie Lawless
CAP. I.: "El primer show de W.A.S.P.":
Era primeros de junio de 1982 cuando me encontré con Chris Holmes para discutir si íbamos a trabajar juntos de nuevo, que habían pasado 4 años desde que los dos habíamos tocado juntos en la banda SISTER (ndr: también junto a Nikki Sixx). Fue el grupo donde ambos aprendimos el tipo de rock teatral que haríamos después en esta nueva banda.
De hecho, inicialmente no teníamos la idea de hacer conciertos en directo, aunque yo tenía (ya) diez canciones compuestas que íbamos a grabar para luego moverlo por ahí para intentar conseguir un contrato discográfico. Muchos de esos temas luego se regrabarían para el primer disco, pero el problema fue que inicialmente no tuvimos ninguna oferta de ninguno de los sellos importantes, que todos nos rechazaron. Así que después de dos meses de esperar impacientemente una respuesta que nunca llegó, decidimos probar con esos temas en directo. No sabíamos si serían bien aceptados por una audiencia sobreexpuesta a nuevas bandas (y canciones) en Los Ángeles entonces pero nosotros pensábamos que eran temas muy buenos. Parece divertido que NINGUNA COMPAÑÍA quisiera entonces canciones como "Love Machine", "Hellion", "Sleeping in the Fire", "On Your Knees"… pero así fue.
De todos modos, (siguiendo con) nuestro plan para que algo ocurriera, decidimos salir ahí y tocar en directo, algo que al principio habíamos dicho que no haríamos. Lo primero que necesitábamos era una dirección los cuatro que estábamos ahí entonces: Chris, Tony Richards (batería), Don Costa (bajista y que había sido el último en incorporarse) y yo mismo. Lo que teníamos claro es que, si íbamos a hacerlo, no nos quedaríamos quietos ahí tocando los temas sin más. Queríamos entretenernos a nosotros mismos, y de ahí partió realmente la idea de hacer un espectáculo.
De cara a la grabación, el primer
concierto lo hicimos en agosto del 82, que yo todavía tocaba la guitarra y Don
el bajo. Él era un gran instrumentista y muy bueno en directo también, y era
toda una estrella. Tenía un número habitual que era que clavaba un rallador de
queso en la parte de atrás de su bajo, y en medio del concierto le daba la
vuelta y empezaba a pasar sus nudillos por ahí, con lo que le caía la sangre
por todo el brazo, ¡era bastante espectacular! Pero Chris tenía un gran
problema con esto, y no por el tema visual sino porque dejara de tocar el bajo
para hacerlo. De hecho, había otro par de momentos durante el show que él
dejaba de tocar para hacer una cosa u otra. El caso es que al día siguiente
Chris me dio un ultimátum, que él o Don se marcharían de la banda. Intenté
durante una hora convencerle de que reconsiderara su postura, pero no quería
saber nada. Yo no iba a perder a Chris, así que fui el elegido para darle las
malas noticias a Don… Fue duro, además porque (yo) había insistido mucho en que
tanto Don como Tony dejaran la banda en la estaban en ese momento, un grupo
llamado DANTE FOX y que cambiaría el nombre poco después por el de GREAT WHITE.
Total, que ahora ¡no teníamos
bajista!… Había conocido a Randy Piper de un par de bandas en las que habíamos
coincidido en el pasado. De hecho, hubo una encarnación previa con Tony, Randy
y yo que nunca llegó a salir a la luz. (Y no salió porque) El ingrediente que
faltaba era Chris y yo lo sabía, así que llamé directamente a Randy y le
pregunté si vendría. Sentía que la química estaba ahí pero sólo había un
problema, que no había bajista. El caso es que Randy podía cantar y yo
necesitaba una segunda voz para hacer todas las armonías conmigo. Pero bueno,
la realidad es que mandé copias de la maqueta tanto a Ace Frehley como al
mánager de KISS de entonces, Bill Aucoin, y ellos accedieron a venir a Los
Angeles a ver nuestro primer concierto en el Trobaudor, que organizamos pronto.
Ahora teníamos dos opciones: o encontrar un bajista y ensayar con él durante
tres semanas y yo sólo cantaría, o que yo tocara el bajo. Fue Holmes el que
dijo que ya teníamos en la banda 4 personalidades muy fuertes, y volátiles, y
que no necesitábamos un quinto miembro para que todo fuera incluso peor. Así
que fuimos al Guitar Center (que entonces sólo había uno, el original, que
estaba en Sunset Blvd.) para comprarme lo que llamaba "la herramienta de
la ignorancia". Esa descripción era injusta, pero sí describía bien mi
ansiedad y frustración con el instrumento entonces.
Tocamos dos conciertos en el Trobadour: el primero el 21 de septiembre, y el segundo el 28, justo la siguiente semana. Ambos fueron en la noche del martes a las 8 de la tarde y, considerando que el local cerraba los lunes, era el peor día de la semana para tocar, pero vinieron 63 personas al primer concierto, ¡humildes comienzos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario