CAP. III.: "Otoño de 1982… y ascensión":
El último concierto fue bastante
bien y estábamos disfrutando del resplandor de este, sintiendo que empezábamos
a encontrar nuestra verdadera dirección. Aunque había menos de 100 personas,
las cosas iban cambiado rápidamente porque ya eran el doble de la vez
anterior. Pero estaba claro que íbamos a
ser huérfanos musicales, al menos en lo que a una compañía discográfica
importante se refiere, por lo menos hasta que pudiéramos hacer bastante ruido
que les obligara a pagar por nosotros (y me refiero a una buena cantidad).
"Y si una compañía no nos adopta, tendremos que hacerlo nosotros…" Y es
lo que paso realmente, lo hicimos al modo antiguo. Se lo ofrecimos (el show) a
los chavales y les dejamos decidir. Tuvimos la suerte de que uno de los chicos
que trabajaba con nosotros tenía acceso a un taller/tienda entera de metal y
madera de su padre, así que pasamos literalmente meses ahí, días y noches,
trabajando en cualquier idea con la que soñáramos (para el show). Lo primero
que construimos fue el "potro de tortura", que solíamos usar con una
chica medio desnuda y durante los años hemos usado a 5 diferentes para esta
parte del espectáculo. De hecho, la canción "Tormentor", de nuestro
primer disco, se escribió expresamente para esta parte del directo. El caso es
que intentamos hacer varios trucos de este tipo para crear un shock visual en
la audiencia. Yo quería conseguir que la gente quedara impresionada y que
cuando salieran del local no se oyera ni un alfiler mientras repasaban el
"vídeo" de la actuación en su cabeza preguntándose "¿qué era eso
que hemos visto?".
Ahora todo está dicho y hecho
(ya), y yo sabía que se nos podía considerar una banda provocadora, pero quería
más, quería conseguir algo más social, hacer que la gente pensara. No sobre lo
que habían visto sino cómo lo podían aplicar a sus vidas. Es que si sólo
hubiera sido provocar por provocar hubiera sido muy aburrido y sin sentido.
Queríamos ser una especie de espejo en el que la gente se pudiera mirar para
que se dieran cuenta de lo que había en el mundo real. Pero mirando atrás desde
ahora, nadie se dio cuenta de esto, nadie entendió el mensaje. Es algo de lo
que no me di cuenta hasta dos años después.
Volviendo a los efectos
escénicos, después del potro nos pusimos a trabajar en el logo llameante de la
banda. Fue un monstruo desde el principio, pero no sólo por el efecto que
producía una vez terminado, sino todo lo que tuvimos que hacer para construirlo
porque ninguna de nosotros tenía ni idea de cómo fabricarlo y hacerlo
funcionar. Fue prueba y error totalmente… Primero construimos las letras de
W.A.S.P. con madera contrachapada y luego le añadimos las cabezas de tornillos
para que pareciera como el logo que había diseñado para los primeros posters
promocionales. Luego había que hacer el marco y el circuito para el propano (o
gasolina) que iría alrededor de las letras. El caso es que no sabíamos que
necesitábamos la misma presión en todo el marco para que funcionara y ardiera
por igual. Y además teníamos que tener mucho cuidado porque los bidones de
gasolina podían arder y explotar con las llamas tan cerca. Pero afortunadamente
sigo escribiendo esto ahora, así que no pasó nada nunca. El caso es que era la única manera de hacerlo
funcionar, aunque a veces las llamas eran tan altas que podrían quemar los
techos de madera de algunas salas, como en el Troubador. ¡Gracias a Dios nunca
tuvimos ningún problema serio! Y de hecho, aún hoy puedes ver las marcas negras
de quemaduras en las vigas de madera del local. Luego nos dimos cuenta además
de que el lugar se volvía muy caluroso (con el fuego), así que la gente bebía
mucho más. El Troubador lo sabía así que una vez les amenazamos con no usar el
logo en llamas para que nos pagaran más, ¡y lo hicieron! Y es que las ventas
por venta de alcohol en el local eran mayores que nunca.
Una vez que estaba al mediodía en
la tienda, ví una hoja de sierra bastante grande y me empecé a reír. El resto
me miraron sin saber de qué me reía y les pregunté que qué les parecería que me
la pusiera entre las piernas. Todos sonrieron de inmediato con esa media
sonrisa de aprobación inconfundible. Al final, la cosa más tonta iba a ser el
mejor truco de todos o el peor. El caso es que tenéis que pensar que nunca se
había hecho nada así, con lo que ¿es chulo o estúpido? Y sólo había una manera
de averiguarlo… Hicimos una plantilla de cartón y luego con un soplete cortamos
y fabricamos la sierra para que me quedara bien puesto. Lo probamos en el
siguiente show y la gente se volvió loca, y además de alguna manera había
nacido nuestro logo marca de la casa (con la sierra de fondo). Ahora hay muchas
bandas que llevan clavos o tornillos en sus trajes de escena, pero entonces
nadie lo había hecho aún y la duda nuestra era si funcionaría o se iban a reír
de nosotros (afortunadamente fue lo primero).
Mientras tanto y según iba
pasando todo esto, la banda ensayaba… En los primeros días ensayábamos en un
pequeño garaje para dos coches, pero ahí duramos sólo una más, y después nos
fuimos a una lavandería abandonada durante otro mes. Curiosamente estaba en la
esquina entre Santa Monica Blvd. y Vine St. en Hollywood… La razón por la que
lo menciono es que cruzando esa calle estaba el edifico donde eventualmente
construimos nuestro estudio "Fort Apache" donde el primer álbum que
grabamos fue "The Crimson idol"… El siguiente sitio donde ensayamos,
e incluso hoy nadie nos cree, ¡fue un lugar que encontramos donde vendían productos de
la granja y que tenía grandes refrigeradores donde almacenaban leche, queso y
carne, así que ensayábamos! en un almacén de carne! De hecho, todavía tenía los
ganchos en las paredes para colgar las piezas, aunque era un lugar muy pequeño,
de dos metros por seis más o menos, y la temperatura se mantenía a tres grados,
así que se podía ver nuestra respiración (por el vaho) y cuando parábamos
estábamos totalmente sudados y podías ver el vapor que salía de nuestras
cabezas y hombros. Pero nos costaba 25 dólares a la semana y estuvimos ahí
otros dos meses. Así que cuando le decíamos que la banda que tiraba carne cruda
estaba ensayando en un almacén de carne, nadie nos creía. Pero es una historia
real.
Tocamos en el Trobaudor al menos
un día por semana durante cuatro meses, que empezamos los martes, que era el
peor día porque los lunes cerraban, y acabamos la noche del viernes o sábado, y
cada show atraía a más gente, incluso al final se sobrepasaba la capacidad del
local. A veces incluso se abrían las puertas dobles de la entrada y desde el
escenario podía ver gente esperando desde mitad del Boulevard de Santa Monica y
más de 100 personas que no habían podido conseguir entrada. Imaginar la
estampa, nunca había visto eso y es que era realmente inusual, pero de nuevo,!
así era la banda! La revista musical local de entonces era Music Connection, y
todas las semanas publicaban una lista de las bandas que más entradas vendían
en Los Angeles, y poco a poco llegamos a ser número uno. Era curioso porque no
teníamos un duro, pero parecía que tuviéramos millones, y todo había nacido en
ese taller de trabajo, ¡gracias, Kirk!
De ahí ya nos fuimos moviendo a
locales más grandes, y luego a teatros, y en menos de once meses desde que
dimos el primer concierto estábamos tocando en el Santa Mónica Civic Arena de
tres mil personas. El caso es que estábamos conectando con la gente y creciendo
de manera muy rápida. ¡Demasiado para una banda que nunca tuvo ninguna
intención de tocar en directo! Y todo esto lo hicimos sin mánager y sobre todo
¡sin ninguna compañía discográfica! Pero ya éramos demasiado grandes para que
no nos prestaran atención por más tiempo, así que muy pronto EMI/Capitol
Records nos llamaría…
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