Estamos en el verano del 83 y nos encontramos en el estudio de A&M Records grabando nuestra tercera tanda de maquetas. ¿Qué estaba mal con la segunda maqueta?, os preguntaréis… Años después yo me haría la misma pregunta, y es que aquellas primeras demos eran fantásticas. Eran crudas, ásperas y desagradables, y de hecho sonaban mejor de lo que lo acabaría haciendo el primer disco. Entonces, ¿por qué toda esta tortura? (Pues porque) En ese momento la mayoría de los sellos grandes buscaban un sonido más pulido y políticamente correcto, y una producción más sofisticada. Así que nosotros de alguna manera nos metimos en esa basura, y es que finalmente nos rendimos a sacrificar algo de energía para grabar el disco de acuerdo con las necesidades y requerimientos de un sello por ese tipo de sonido. Más adelante explicaré algo más de esto, pero el caso es que ahí estábamos, grabando una maqueta de "Love machine" y el resto de los primeros temas por tercera vez. Sólo había un pequeño problema… ¡estábamos rotos!
Con poca o ninguna manera de
poder pagar el estudio, que A&M era un lugar bastante caro que costaba como
1000 dólares al día. Además, estábamos en el estudio A, la sala más grande
donde se grabaría el vídeo de todo el tema de "We are the world" un
año después. Y también es la misma sala donde se grabó y rodó el vídeo de
"We’re stars" de DIO (en el que participamos Chris y yo, por cierto).
El caso es que, como no habíamos firmado con una discográfica importante, el
estudio no nos dejaba estar allí si no pagábamos por adelantado. Pero el dinero
que teníamos de los primeros conciertos estaba casi gastado por completo, y
además ya habíamos estado un mes en el estudio y necesitábamos dos semanas más.
Mientras todo esto iba pasando, yo empezaba a ser muy consciente de que la
posibilidad de que una compañía grande nos hiciera una oferta seria era muy
remota. Yo sabía que todos nos estaban
observando muy de cerca para ver si podíamos mantener el impulso que se había
acumulado sobre nosotros. Por eso, era vital que, si íbamos a tocar en directo,
teníamos que seguir ampliando el tamaño de los locales en los que tocábamos. El
caso es que no podíamos reducir el tamaño de locales o parecería que éramos
sólo algo novedoso, pero sin posibilidad real de llegar a ser una banda que
puede vender discos. El problema era que ya habíamos ido tan lejos como nos
podíamos permitir sin la ayuda de alguien o algo externo.
Ha habido tres momentos
absolutamente cruciales en la historia de la banda que si no hubieran ocurrido
W.A.S.P. no podría haber sobrevivido. Éste fue el primero de los tres, y los
otros dos los explicaré en futuras actualizaciones. Pero no puedo exagerar la
importancia del momento en el que estábamos en cuanto al desarrollo de nuestra
carrera se refiere. Mirar, en Los Angeles todo tiene que ver con cómo se
perciben las cosas (lo cual es una de las razones por las que ya no vivo allí).
Entonces, si la percepción que las multinacionales podían tener de nosotros bajaba,
porque volvíamos a tocar en lugares más pequeños, se acababa todo para la
banda… a menos que… ¡hubiera una buena razón para hacerlo! El Troubadour nos
estaba ofreciendo buenas cantidades de dinero para volver a tocar allí. Yo
seguía rechazando esas ofertas por todo esto de la percepción que os estoy
contando, pero las cosas nos iban bastante mal y necesitábamos dinero. Así,
cuando Cheri Curry (ndr: ¿de THE RUNAWAYS?) me volvió a llamar y me preguntó si
estaba interesado en participar en una película, me lo pensé. Le pregunté de
qué se trataba y me dijo que buscaban "el tipo más heavy que
conociera", y les habló de mí. La película era "Spinal Tap" y me
pagaron 1.000 dólares.
Por otro lado, el tipo que era el
agente de reservas en el Troubador era Mike Glick. Es curioso porque no se ha
escrito mucho sobre él pero puedo decir aquí y ahora que, sin él, todo el
movimiento de heavy metal en Los Ángeles durante el 82-83 nunca hubiera
ocurrido. Ha sido el responsable de encontrar a cada banda que provenía de la
Costa Oeste que luego se han hecho famosos. De hecho, tenía un oído fantástico
para escuchar las maquetas de las bandas y determinar cuáles eran reales y
cuáles no. Él me seguía haciendo ofertas, pero ahora empezaba a desesperarme
porque necesitábamos efectivo, mucho, para terminar la maqueta para A&M.
Entonces Mike dijo las palabras mágicas: "10.000 dólares por volver y dar
tres conciertos". Ésta era una cantidad desorbitada para la época y además
nosotros necesitábamos una "excusa" para volver al Troubador.
Un par de días después había
visto en la tele que las donaciones de sangre en los Estados Unidos estaban
bajando. En este momento todo el tema del SIDA y las enfermedades de
transmisión sexual estaban empezando a entrar en la conciencia de la sociedad
americana pero la gente aún pensaba que te podrías contagiar a través de las
donaciones de sangre. Ahí es cuando se me ocurrió la idea de hacer el
"Heavy metal blood drive", que me parecía perfecto con nuestra
imagen, además de que era algo diferente, nada que se hubiera hecho antes en el
mundo del rock. Pero necesitábamos un nombre grande que nos patrocinara de
alguna manera, y la American Red Cross (la sección americana de la Cruz Roja)
era perfecta porque esto les podría ayudar mucho a ellos… ¡y a nosotros
también! Ellos tenían el nombre perfecto, una buena reputación y además, tenían
los camiones con las enfermeras para sacarle la sangre a los chicos. Así que la
idea era perfecta pero sólo había un problema: convencer a la poderosa
institución de venir con toda su parafernalia e involucrarse con una banda que
bebía sangre, tiraba carne cruda al público y usaba un potro de tortura con una
mujer desnuda. ¡Sin problemas!
Como nota adjunta, tengo que
decir que dos días antes de que ellos trajeran sus camiones al primer
concierto, estaba mirando la tele y ví al dirigente nacional de la Cruz Roja
Americana (que no recuerdo el nombre del tipo) con el entonces presidente
Reagan. Estaba recibiendo un premio y una donación de un millón de dólares. No
es necesario decir lo que me llamó la atención la casualidad, aunque no pensé
mucho más sobre esto esa noche. A la mañana siguiente, sonó el teléfono a las 9
mientras yo todavía dormía (algo típico de los músicos a esas horas) y contesté
aún medio dormido porque pensé que sería importante. Era el mismo dirigente de
la noche anterior preguntando por mí y de repente comenzó a gritarme diciendo
si era verdad que bebíamos sangre de animales en escena, porque si era así
cancelaba inmediatamente todo el tema de la asociación conjunta. "¡No
quiero que la Cruz Roja esté involucrada en ningún tipo de teatro pagano de ese
tipo!". Me llevó media hora tratar de calmarlo, aunque cada vez veía que
todo lo que habíamos conseguido se convertía en humo. Extrañamente, al final de
la conversación volvió a ser un tipo agradable y me dijo que esperaba que todo
fuera bien para NOSOTROS. Colgué el teléfono y solté un gran suspiro de alivio.
De hecho, ha habido varias veces que el "Blood drive" ha estado muy
cerca de cancelarse por una razón u otra.
Recuerdo estar allí al mediodía
antes del primer concierto con ese gigantesco camión de donaciones de sangre
enfrente del "Troub" y todos esos chicos por allí con las enfermeras
dentro, ¡fue increíble! Mike y yo nos quedamos allí mirando con asombro ese
espectáculo que desafiaba la lógica. ! ¡No podíamos creer que lo hubiéramos
llevado a cabo! Le pregunte si se creía lo que estaba viendo y me respondió
seguro: "¡Lo hicimos, tío!". Pero creerme cuando os digo que esto no
fue una hazaña pequeña. Es más, no puedo exagerar lo importantes que fueron
estos conciertos para nosotros en ese momento. Es que todo estuvo tan cerca de
desaparecer y no suceder… Además, si los pequeños milagros que íbamos
necesitando para que esto se llevara a cabo no hubieran sucedido, es muy
posible que el mundo nunca hubiera oído hablar de nosotros. Se suele decir que
el destino se puede cambiar perdiendo un autobús… Para mí nunca ha habido
palabras más ciertas que ésas.
Finalmente conseguimos los 10.000
dólares y terminamos la maqueta. Un par de meses después volvimos al Troubador
para hacer un concierto de Halloween, y no creía que las compañías pensaran que
WASP haríamos algo así, pero fue el último concierto que hicimos durante unos 7
meses. Hicimos ese bolo y fue lo que cualquiera podía esperar: El lugar estaba
petado, el concierto fue genial… pero en mi cabeza el reloj seguía agotando el
tiempo sobre nosotros. ¡Y es que no había ya ningún lugar hacia dónde ir!
Entra el Mánager… con cuernos en
la cabeza, ¡qué apropiado!
No hay comentarios:
Publicar un comentario